¿Qué es la negativización o earthing?
La negativización, también llamada earthing o grounding, surge de la idea que la superficie de la Tierra mantiene una carga eléctrica negativa relativamente constante, rica en electrones libres. El cuerpo humano, en cambio, puede acumular carga positiva debido al estrés, la contaminación, los campos electromagnéticos artificiales y determinados hábitos de vida. Cuando se establece un contacto eléctrico directo entre el cuerpo y la Tierra, se produce un intercambio de cargas que tiende a igualar el potencial del cuerpo con el del suelo, descargando el exceso de carga positiva.
En su forma más simple, practicar earthing significa caminar descalzo sobre césped, arena, tierra húmeda o sumergir el cuerpo en agua natural como el mar, ríos o lagos. También puede incluir sentarse o tumbarse en contacto con el suelo o con materiales conductores conectados a una buena toma de tierra. A nivel físico, esto se interpreta como una transferencia de electrones libres desde la Tierra hacia el organismo, lo que podría ayudar a neutralizar radicales libres y a estabilizar el sistema eléctrico corporal.
En términos eléctricos, la Tierra actúa como una referencia absoluta de potencial, una especie de “mar” de electrones en el que se pueden descargar cargas acumuladas. El ser humano, con su alto contenido en agua y electrolitos, se comporta como un conductor que puede cargarse positivamente por fricción, campos eléctricos ambientales, dispositivos electrónicos cercanos y otros factores. La negativización consiste precisamente en ofrecer un camino de baja resistencia para que esa carga se redistribuya hacia la Tierra, o para que los electrones libres fluyan en sentido contrario, neutralizando el exceso de carga positiva.
Las formas más habituales de practicar earthing incluyen:
• Caminar descalzo sobre césped, tierra, arena o roca conectada naturalmente al suelo.
• Recostarse o sentarse en el suelo, preferiblemente en entornos naturales con humedad moderada que mejore la conductividad.
• Bañarse en el mar, ríos o lagos, donde el agua actúa como medio conductor entre el cuerpo y la Tierra.
• Usar dispositivos específicos (alfombrillas, sábanas, pulseras, placas) conectados a la toma de tierra de la instalación eléctrica o a una pica de tierra independiente.
Los defensores de esta práctica sugieren que el flujo de electrones desde la Tierra al cuerpo puede funcionar como un antioxidante natural, al neutralizar radicales libres implicados en procesos inflamatorios y de envejecimiento celular. También se ha propuesto que la estabilización del potencial corporal podría influir en el sistema nervioso autónomo, favoreciendo el equilibrio entre las ramas simpática y parasimpática, lo que se traduciría en mejor respuesta al estrés y calidad de sueño. No obstante, desde una postura prudente, conviene recordar que muchos de estos efectos se basan en estudios preliminares y en testimonios, por lo que no se pueden considerar todavía como verdades absolutas, ni sustitutos de tratamientos médicos.
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